La pandemia pasada nos reveló cuán expuestos estábamos a posibles contagios a través de los elementos que usábamos y tocábamos a diario. Sin embargo, hubo uno sobre el que la OMS alertó especialmente: el efectivo. El dinero en efectivo y las transacciones en máquinas POS fueron identificados como puntos de contacto peligrosos para la propagación de virus y bacterias a través de las manos.
En ese contexto, existía un material clave, presente en grandes cantidades en Chile, que había sido científicamente acreditado como un inhibidor natural del crecimiento de bacterias, microbios y virus en superficies, además de ser considerado esencial para la vida humana y para la prevención de enfermedades en espacios públicos: el cobre.
A partir de esto, creamos y diseñamos la primera tarjeta de crédito y débito recubierta con nanopartículas de cobre y fabricada íntegramente con este material. La tarjeta reducía la vida útil de los microbios que entraban en contacto con su superficie, convirtiéndola en una de las formas más seguras y limpias de pagar y realizar transacciones.
De esta manera, las personas podían realizar compras cotidianas con una preocupación menos, sabiendo que, al momento de pagar, estaban utilizando una alternativa más segura.
Esta idea fue un concepto de diseño, preaprobado pero no desarrollado por la marca debido a limitaciones presupuestarias.


The past pandemic revealed how exposed we were to potential contagion through the objects we used and touched every day. However, there was one element the WHO specifically warned about: cash. Physical money and transactions at POS machines were identified as dangerous points of contact for the spread of viruses and bacteria through our hands.
In this context, there was a key material—available in large quantities in Chile—that had been scientifically proven to naturally inhibit the growth of bacteria, microbes, and viruses on surfaces. It is also considered essential for human life and for preventing diseases in public spaces: copper.
Based on this insight, we created and designed the first credit and debit card coated with copper nanoparticles and manufactured entirely from this material. The card reduced the lifespan of microbes that came into contact with its surface, making it one of the safest and cleanest ways to pay and carry out transactions.
In this way, people could make everyday purchases with one less concern, knowing that when it was time to pay, they were using a safer alternative.
This idea was a design concept, pre-approved but not developed by the brand due to budget limitations.
Mccann, 2020.

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